Fantasía con aquella chica de ese día de verano

La fantasía con aquella chica de ese día de verano no es, algo que no llegara a suceder, sino más bien, aquel algo que si que sucedió, y aún así, participa efímeramente en las obscenidades que mi mente se va creando, mente que después de tanto tiempo creando historias, ya no se aclara en relación recuerdo Vs fantasía.

Hoy justo, ha sucedido una fantasía de estas que yo me monto. Tomábamos café en una cafetería cualquiera, como dos amigos, tan normal, y le he cogido su mano, y se la he acercado a mi pene aun sin erectar. Una cosa ha llevado a la otra, y hemos acabado en el wáter, estampándole la cara contra una pared mientras con la otra mano, le desabrochaba el cinturón, para bajarle el pantalón y las bragas, y follármela así a lo bruto, como sé que merece.

De repente, he pensado que una hembra así da para más, por lo que, he hecho un cortocircuito mental, de estos de cómo cuando la televisión de repente no funciona por falta de luz, y he cambiado de escenario.

Con un único parpadeo, hemos aparecido en una habitación diáfana, a la que a golpe de chasqueo de dedos le he puesto, un sofá, una cama con cabezal de forja, una silla, una cuerda, una mesa con dildos vaginales, con y sin vibrador, de todos los tamaños, y una cola de zorra con un plug anal metálico, por si acaso.

A ella, la vamos a llamar Ella, y a mí, me vamos a llamar Yo.

Yo vestido, informal pero no de diario, sentado en la silla.  Ella enfrente de mí, de pie, desnuda, en frio, no sabe que hace allí de pie, y con ello se le aprecian signos de vergüenza, de cómo estar fuera de lugar. En ese momento, le pregunto si puede abrir un poquito las piernas, para poder verle bien el coño; muy bonito, por cierto. Solo el hecho de abrir las piernas para enseñarme el coño, ya me empieza a poner muy pero que muy bruto.

– Gírate contra la pared, apoya las manos, y abre un poquito más las piernas.

Ella simplemente sonríe, entiende la situación, y sin ninguna prisa, obedece así como muy fluido. Me levanto de la silla, y me acerco. Pongo un poco de saliva en el dedo de insultar, y acerco mi boca por detrás de su oreja, mientras con mi mano, contacto con su coño. Ya frotándole suave el clítoris, le digo:

– No sabes ni tu la que te va a caer. No te muevas.

Me giro, voy hacia la mesa, cojo el plug de cola de zorra, le unto un poco de lubricante, me pongo un poco de lubricante en mi dedo corazón, apoyo la punta del dedo sobre el ano, y hago la presión justa sobre el para que sea Ella la que deje entrar a mi dedo hacia el interior de sus entrañas, eso si, con el primer paso hecho, el dedo lo meto entero hasta el nudillo.

Le explico a la oreja y susurrando que, una vez le saque el dedo el culo, se lo voy a intercambiar por la cola de zorra, a la que, no se pronuncia verbalmente, pero asiente con una sonrisa. Saco el dedo, la acompaño con mis manos a que ponga el culito en una postura de patriarcado, me agacho, juego un poco por el perímetro, y sin más dilación, le dejo dentro la parte metálica del plug.

Me levanto, me quito la camiseta, me quedo empalmado perdido pero con el pantalón puesto, la giro para tenerla en frente, cara a cara, y acerco mi rostro hacia el suyo. Pese a que es un rostro y una persona familiar, existe tensión y nerviosismo, puesto que, quiero aumentar los deseos de un momento beso, y para ello, simplemente quiero la tensión del momento previo a este.

Por supuesto el deseo supera al plan, y empiezan los besos, con ello, Ella, se abalanza a desnudarme, a lo que no me opongo, pero, quiero jugar antes de penetrar.

Una vez desnudo, despejo la mesa, la tumbo boca arriba, con la espalda y la planta de los pies apoyados en la mesa, con un semi espatarre que no deja esconder ningún secreto.

Primero le acaricio el clítoris, hasta notar que se va relajando. Le voy metiendo ese mismo dedo, por el agujerito de follar, y empiezo a jugar a mi antojo. Noto que quiere cogerme la polla, para hacerme no se que marranada, pero de momento, no le doy acceso, prefiero que siga sumando deseo.

Me lanzo a morrearme con su vagina, mientras con mis manos, cojo un dildo vibrador, el cual enciendo. y lo ubico donde está mi lengua. Con el plug en el culo, el consolador en el coño, y la boca libre, voy a besarla, y entre beso y beso le digo:

– Tranquila, esta zona es segura.

Simplemente se ríe, y se deja hacer. Vuelvo a bajar al coño y con un híbrido lengua, mano y consolador, empiezo a trabajarme la zona hasta que me dice:

– Si sigues así me voy a correr.

Paralizo la acción, la levanto de la mesa, la cojo de la mano, para acompañarla al sofa, me siento en el sofá y le sugiero que camine un poco para mi. Quiero ver como la colita de zorra le sale del culo, le pido también que se ponga delante de mi de espaldas a mi, y que abriendo un poco las piernas, se intente tocar los pies sin doblar las rodillas. Lo hace, y solo de mirar, casi eyaculo.

– ¿Ahora qué?

Pregunta Ella dispuesta a todo. Le hago saber, sentado desde el sofá, que mi mayor deseo es que me folle un poco. Sin pestañear, viene, se pone frente a mi, pecho con pecho, de rodillas en el sofá y se la mete.

Empieza a follarme con unos meneos magistrales. Meneos de movimiento largo, y suave, circulares y de estos que se roza el coño con mi pubis.

Con la excitación ya hasta las cejas, y por frenar un poco mi inminente corrida, le digo que cuando guste, cambie la cola de zorra por mi polla.

Ella:

– Espera que coja un consolador, que te vas a correr en mi culo mientras yo me corra a golpe de dildo.

Se levanta, coge un vibrador, vuelve a la postura del sofá, se saca el plug, apoya un pie en el cogín del sofá para meterse mi polla por la vía anal, entra bien, Ella está ahora dominando la situación, se apoya el vibrador en el coño, se abraza todo el coño con él, hasta el punto de que con el vibrador me llega a vibrar a mi hasta la polla, alojada en su culo.

La historia va de movimientos suaves y armónicos, y eso me da a mi unas ganas de correrme de mil diablos, paso a postura de aguantar hasta que ella se corre, mientras ella me está haciendo esa maravilla como una verdadera reina sexual. Empiezo a notar sus contracciones anales, y con ello, el principio de su orgasmo. Esto lo cambia todo, y pasa de la suavidad a la potencia en cero coma dos segundos, por lo que, desarmado desde hace rato libero todo mi chorro, creando una sincronía entre su contracción anal y mi contracción de correrme, mientras me besa como si no hubiera un mañana.

Suaviza todo como de muy poco a poco, se levanta suave para sacarme mi polla de su culo, como si fuera mi nueva zorra, y una vez la tengo delante de mi, se desvanece hasta que desaparece, tal musa erótica que es.

 

 

 

Deja un comentario

Sitio web para mayores de edad | +18 El sitio al que estás accediendo contiene material pornográfico y es de acceso exclusivo para mayores de edad. Para acceder al mismo tienes que confirmar que cumples con la edad legal en tu país para poder acceder a este tipo de contenido.